Sociedad

La boda de Marina y Javier en un caserío de aire toscano

Los novios celebraron su enlace el pasado mes de junio en la Finca Lasmargas, Segovia

Más sobre:

Marina y Javier se conocieron cuando eran estudiantes universitarios, y celebraron su boda el pasado mes de junio.
©Natalia García Gutiérrez/NG Estudio

Lo suyo comenzó como un amor en la etapa universitaria, y acabó en boda. Marina Antón y Javier González se conocieron en Valladolid, donde ella estudiaba Medicina y él Arquitectura. Pero ambos compartían mucho más que destino universitario: se alojaban en la misma residencia de estudiantes, y Cristina, hermana de Javier, se hizo amiga de Marina.

Tiempo después, la pareja viajó hasta Mallorca para visitar a un primo de Marina, y siguiendo su tradición, se fue a comer una paella en el puerto de Portixol. En este lugar, a orillas del mar Mediterráneo, Javier le pidió matrimonio a su novia. Y, por supuesto, la respuesta fue afirmativa.

El pasado 8 de junio, los novios pasaban por el altar en la Iglesia de la Veracruz, en Segovia. Un día que empezó de la mejor forma posible. Marina se preparó junto a su madre, Mamen, su hermana Cristina, que estaba embarazada, su prima Bárbara, y su damita de honor y ahijada, Carmen. "Carmen fue la encargada de sacar mil y una sonrisas, y alguna lágrima de emoción", detallan.

La novia escogió para su gran día un vestido y un velo de la diseñadora Isabel Nuñez, 'Inuñez', que acompañó de un tocado de 'Puntulina tocados'. Su ramo lo dejó en manos de 'Loving lavanda', que también puso su sello en el arco de flores que coronaba la puerta del templo religioso.

Sin embargo, el elemento más especial de su look nupcial fueron los pendientes de oro y zafiro que pertenecieron a su abuela Lidia, quien siempre los guardó con mucho cariño. No era para menos. Aquellos pendientes eran los que le regaló su marido, Paco, y que lució el día de su boda.

En otro guiño a su querida abuela Cristina, Marina colgó de su bouquet una medalla suya. Tal y como detalla la propia Marina, finalmente, su ramo se lo entregó a su prima Bárbara, "que es como una hermana para ella".

El 'sí, quiero' fue una ceremonia inolvidable. En especial, la lectura de votos, cuando Marina no pudo contener las lágrimas de la emoción.

Más tarde, los recién casados se dirigieron, junto a sus invitados, a la Finca Lasmargas. Un antiguo caserío de labranza del siglo XVII, cuyo aire toscano conquistó a los novios, que lo escogieron como escenario de su gran celebración.

Allí, la pareja festejó su boda inolvidable, en la que no faltaron momentos divertidos, como el baile a ritmo de temas de la película 'Grease', o la actuación de las amigas de la infancia de Marina, 'las chatis', que le dedicaron la canción 'Amigas para siempre'.

La entrega de flores a las abuelas de Javi y a las madres de los novios provocaron también, alguna que otra lágrima de emoción y alegría.

No fueron las únicas que se llevaron una grata sorpresa. Los cuatro hermanos de los recién casados recibieron unos cuadros de acuarela pintados por Lidia de Lucas, novia del primo de Marina. Otro bonito recuerdo de un día que quedará grabado para siempre en su memoria.

 

¿Quieres compartir tu boda o evento especial con nosotros? Aquí puedes hacerlo

Tu evento también puede aparecer en el espacio online más exclusivo

Compártelo con nosotros

Si consideras que este contenido no está autorizado o es inapropiado y quieres denunciarlo, por favor, mándanos un mail a sociedad@hola.com

Bases legales de la sección Sociedad de ¡HOLA!