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Entre viñedos y con mucha música: así fue la emotiva boda de Raquel y Javier

Tras pasar por el altar en la Iglesia de Santa María la Real, en Aranda de Duero, Burgos, celebraron su enlace en 'Bodegas Cepa 21'

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Raquel y Javier celebraron su boda de ensueño el pasado mes de septiembre.
©Sofia Rimoldi

Tras cuatro años de relación y nueve meses de compromiso, Raquel Gómez y Javier Pérez pasaron por el altar el pasado 20 de septiembre en la Iglesia de Santa María la Real, en la ciudad de Aranda de Duero, Burgos. La pareja decidió celebrar su unión bajo dos premisas. La de Javier era disfrutar del día al lado de sus invitados y que éstos también lo pasasen bien. La de Raquel que todos se sintiesen especiales.

Y así fue. La pareja organizó una emotiva boda, que reunió a familiares y amigos en esta tierra de vinos. Y, precisamente, en un guiño a esta tradición vinícola, escogieron 'Bodegas Cepa 21' como el marco de su 'sí, quiero'. 

Uno de los momentos más especiales de toda novia es la elección de su vestido de ensueño, y para esta señalada ocasión, Raquel eligió un vestido del atelier de 'Coosy White'. La diseñadora Virginia Pozo "supo captar desde el principio la idea" que tenía en mente, creando un modelo de aires románticos, sencillo y muy elegante, adornado con detalles en terciopelo granate. Tal y como explica la propia Raquel, quería darle un toque personal a este vestido, que acompañó de una delicada tiara de flores de porcelana fría, realizada por la artesana Amalia Reaño de 'Mis tocados', y unos zapatos de 'Mascaró', que le regalaron unos amigos. 

Con respecto a su ramo, también lo tenía claro. Debía ser silvestre, en tonos granate y rosa, con ramas de eucalipto, y recogido con un lazo de terciopelo que combinase con el detalle del vestido. De este bouquet colgaban dos medallas: por un lado, tenían un logo y la fecha de la boda, y por otro, dos frases personalizadas. 

La novia encargó cuatro réplicas de este ramo, que entregaría a sus primas, y otro más grande para la madre de Javier. Aunque era un secreto, tanto ella como Javier habían acordado que las flores se las dedicarían a sus madres. 

El novio, por su parte, lució un esmoquin de color azul noche de García Madrid, y un reloj con el que le habían obsequiado sus suegros.

La música cobró especial protagonismo, según nos cuenta Raquel. Alegría García se encargó de amenizar la ceremonia junto a dos violonchelos, guitarra, voz y hasta una gaita, que tocó un tío de la novia. A su salida de la iglesia, sonaba la canción Los amigos de la charanga folk.

El cóctel corrió a cargo del grupo 'Temporal' y su cantante César Redondo, que hicieron bailar a todos los asistentes con un repertorio de lo más variado: desde clásicos de los 80 a canciones de Joaquín Sabina. Javier y Raquel entraron a la cena al ritmo de Qué bien de Izal, mientras que sus invitados aguardaban su llegada con unos palos con lazos realizados a mano por una prima de Javier.

Raquel recuerda que uno de los momentos más divertidos llegó con el reparto de unos ramos de chucherías a 15 parejas amigas -entre ellos, sus cuñados Roberto y Andrea-, al tiempo que sonaba Y el anillo pa' cuando de Jennifer Lopez

El brindis también destacó como un instante especial, gracias a dos amigas de Raquel, que dedicaron unas palabras a los recién casados. 

El primer baile de la pareja tampoco fue con cualquier canción, sino con 23 de junio de Vetusta Morla. Con este vals tan peculiar, estrenaron la pista y proyectaron "un vídeo que no dejó a nadie indiferente, y una vez más, el salón se inundó de risas". 

 

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