Sociedad

Carlos y Virginia: una boda con vistas a la 'Peña de los Enamorados' de Antequera

La pareja se dio el 'sí, quiero' en la parroquia de Santa Ana de Archidona, y lo celebró en una finca de esta ciudad malagueña

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Virginia y Carlos, saliendo de la iglesia, muy sonrientes.
©Juanlu Rojano

Virginia Arjona y Carlos Mateo se conocieron en las aulas de la Facultad de Derecho de Málaga, donde ambos estudiaban. Tras un tiempo juntos, el 14 de febrero del año pasado, día de los enamorados, Carlos recogió a Virginia después de un juicio, y fueron a almorzar a un restaurante con vistas a la ría de Huelva. Al terminar, dieron un paseo por las pasarelas de madera que se encuentran sobre la ría, y allí, Carlos le pidió a Virginia que se casase con él.

Para su gran día, Virginia escogió un vestido y un velo de 'Carmen Maza', que acompañó de una tiara de 'Bambary sombrerería' y un ramo, confeccionado por su amigo Carlos Vaquero, en el que guardó una medalla de la Virgen de Gracia, patrona de su pueblo. Siguiendo la particular tradición que tiene con sus amigas de la infancia, llevó una liga con todas las iniciales de aquellas que ya habían pasado por el altar. 

El pasado 29 de septiembre, Virginia le daba el 'sí, quiero' a Carlos en una ceremonia oficiada por don Javier en la parroquia de Santa Ana de Archidona, en Málaga. Un acto muy emotivo del que la novia destaca las lecturas de su hermana Laura y de su suegro, Joaquín. Aunque, sin duda, el instante más gracioso lo protagonizó ella misma. "Me equivoqué, y en el momento del 'sí, quiero', en vez de decir mi nombre, dije el de Carlos... Toda la iglesia se reía".

La 'Hacienda La Capilla', en Antequera, se convirtió después en el escenario del banquete y la fiesta de la boda. Una finca rodeada de olivos y con vistas a la 'Peña de los Enamorados', que conquistó a los novios. Así, en este espacio, los recién casados celebraron, por todo lo alto y junto a sus seres queridos, la especial ocasión.

Según nos cuentan, otro de los momentos más divertidos de aquel día fue el cóctel, que estuvo amenizado por un grupo cubano.

La novia también recuerda los fuegos artificiales que lanzaron por la noche, "pillaron de sorpresa a todo el mundo. Era una sorpresa para todos. Se paró la música, se apagaron las luces y todos junto al balcón acristalado, miramos, embobados, los preciosos fuegos artificiales". 

Además de este espectáculo, los novios quisieron tener un detalle solidario con sus invitados, regalándoles unas pulseras de la Asociación Española Contra el Cáncer. Asimismo, Virginia también entregó unos ramos a su madre, su suegra, su abuela y sus cuñadas, Carol e Irene. 

Y como broche final a su gran boda, Virginia y Carlos pusieron rumbo a la ciudad del amor y de las luces, París, donde disfrutaron de una semana de ensueño. 

 

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