Sociedad

Marta y Arturo: una emotiva boda en tierras asturianas

La pareja se dio el 'sí, quiero' en la iglesia San Nicolás de Bari, en Avilés

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Los novios, saliendo de la iglesia, muy sonrientes.
©Cristina Canibaño

Marta Fernández y Arturo Alejandro Montalvo se conocieron hace once años en una fiesta de Halloween. Poco tiempo después de su primer encuentro, estos dos asturianos tuvieron que separarse: Marta debía irse a Madrid para continuar con sus estudios de Marketing y, posteriormente, cursar un máster.

Marta y Arturo siguieron su historia a distancia, pero pronto, esos cientos de kilómetros que les separaban se reducirían a cero. A los dos años, el padre de Arturo fue trasladado a la misma ciudad donde vivía Marta, y así fue como la pareja se reunió en la capital. 

En una cena, Arturo decidió dar el gran paso, y le pidió a su novia que se casase con él. Sin embargo, la pedida 'oficial', junto a sus familias, tuvo lugar en Asturias. 

El pasado 14 de agosto, Marta y Arturo regresaban, una vez más, a su tierra asturiana para celebrar su boda en la iglesia San Nicolás de Bari, en Avilés, la ciudad que vio nacer a la novia y donde vivió hasta los 12 años. Siguiendo la tradición, Marta entró en el templo religioso del brazo de su padre, Javier, que ejerció como padrino del enlace.

Marta lucía un vestido y un velo de Navascués, que sujetó con una joya con mucho significado para ella, puesto que era de su abuela. Su ramo lo dejó en manos de 'Leymar', una floristería ubicada en Avilés, que también se encargó de la decoración floral de la iglesia. 

"La entrada fue emocionante", nos explica Marta. "Ese momento que entro en la iglesia y saludo a todos mis familiares, y me encuentro en el altar con el novio... Esa emoción de llegar y verse".

Finalizada la ceremonia, Arturo y Marta recibieron una lluvia de confetti y arroz de sus invitados, que aguardaban su salida como 'marido y mujer'.

El NH Collection Palacio Avilés, en cuya iglesia fue bautizada Marta, se convirtió en el escenario de la gran celebración. Allí, los novios rieron y bailaron junto a sus seres más queridos. De hecho, para la novia, el baile fue uno de los momentos más divertidos de este día tan especial. "Tuvimos como ocho horas de baile, y todos creamos una 'piña'. Estuvimos jóvenes y no tan jóvenes, todos juntos, bailando". 

La gran sorpresa llegó de la mano de una amiga de Marta, que preparó un vídeo para los recién casados. Ellos también guardaron un detalle para sus amigos y familiares.

Marta y Arturo entregaron unos ramos a sus madres, María Jesús, la tía de Marta -quien, además, es su madrina-, y la abuela de Arturo. Aunque el ramo original de la novia, Marta se lo dio a su hermana, María.  

De esta manera, los novios compartieron con sus allegados este día, el más especial de sus vidas.

 

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