Sociedad

Anna y Marc: una boda mágica en la noche de San Juan

La pareja se dio el 'sí, quiero' con el mar de fondo, y lo celebró en el Cortal Gran, un castillo medieval del siglo XIV, en el corazón del Ampurdán

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La pareja se casó en una ceremonia civil frente al mar, que tanto les recordaba al padre de Marc, fallecido años atrás. 
©Wedding’s Art

Anna Capell y Marc Soler eran tan sólo dos niños cuando sus padres, que eran amigos, decidieron presentarlos en 2003. Lo que no sabían era que después de muchas conversaciones por Messenger, los dos jóvenes se enamorarían y, un año más tarde, comenzarían su noviazgo.

Tras más de una década juntos, en el marco del 12º aniversario de su relación, Anna y Marc salieron a cenar. Durante la cena, Marc le preguntó a su novia si le gustaría que le pidiera matrimonio en un lugar con gente. Ante su negativa, esperó a llegar a casa y, con su canción especial de fondo, se arrodilló para formular la ansiada pregunta, a la que Anna respondió que ‘sí’.

El 23 de junio del pasado año, Anna y Marc se daban el ‘sí, quiero’ en los Jardines de las Ruinas de Ampurias, en la Costa Brava Catalana. Una ceremonia civil con vistas al mar, que les recordaba, de una manera especial, al padre de Marc, que había fallecido años atrás. "Para nosotros, el mar era como si él estuviera presente ese día", detalla la novia.

Anna llegó al lugar vestida con un diseño de José María Peiró. Un precioso vestido blanco de corpiño bordado con escote en la espalda y corte en la cintura, que dejaba paso a una vaporosa falda terminada en cola. La pareja decidió 'saltarse las reglas', viéndose antes del enlace, por lo que Marc fue el primero en descubrir el secreto mejor guardado de la novia. 

Para la posterior fiesta, Anna cambió su vestido por otro de Rosa Clará. El novio, por su parte, también quiso darle un toque diferente a su traje, luciendo una original pajarita de madera, obra de Mr. Pajaritus.

Pau, el hermano de Marc fue elegido padrino de bodas, y como marca la tradición catalana, le entregó el ramo a la novia. Un bonito bouquet de peonías blancas y eucalipto, que después Anna dividió en tres pequeños ramos, que dedicó a tres de sus abuelos que ya no están, y el último al padre de su ya marido.

Si el escenario de la boda fue espectacular, el de la posterior celebración no se quedó atrás, dejando a los invitados boquiabiertos. Anna y Marc escogieron el Cortal Gran, en el corazón del Ampurdán, en Gerona, para festejar la ocasión. El castillo medieval del siglo XIV se convirtió, así, en testigo de su boda de cuento. "Aunque ha pasado un año, todavía estamos con 'resaca' de emociones, explica Anna.

 

 

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