Sociedad

Dara y Ernesto, unidos por el destino

Se conocieron siendo niños, pero al cambiar de colegio, perdieron el contacto. Diez años más tarde, el azar quiso que se volviesen a encontrar, y desde aquel momento, no se han vuelto a separar

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Dara y Ernesto, sonrientes y radiantes, después de darse el 'sí, quiero'.
©Pablo Béglez

Año 1995. Dara Gutiérrez y Ernesto Guevara son compañeros de colegio. Ambos estudian el mismo curso, en clases diferentes, y es durante el recreo cuando empiezan a tener contacto. El esperado viaje de fin de curso es una nueva oportunidad que se conozcan un poco mejor... Pero una vez llega el verano, sus caminos se separan. Es el 'gran' paso, del colegio al instituto, y cada uno comienza sus estudios en centros diferentes. 

Lo que ninguno se podía imaginar era que el verano de 2011, más de diez años después, volverían a verse. Ernesto celebraba el cumpleaños de un amigo en una discoteca y, de repente, una mano le paró en seco. Era Dara, que le había reconocido. 

Dara y Ernesto entablan entonces conversación, y a los pocos minutos, Ernesto vuelve a acercarse a ella y le da un beso. "Nos lo debemos desde hace quince años", le dijo. 

"Le di un beso, nuestro primer beso", nos cuenta. Y desde aquel día hasta hoy. 

Sin embargo, a la pareja todavía les quedaba una casualidad más por descubrir. A los tres meses de aquel encuentro, hicieron un viaje por Budapest y Berlín. En un momento dado, comenzaron a compartir recuerdos de su infancia. Y para sorpresa de ambos, cayeron en la cuenta de que no sólo habían sido alumnos del mismo colegio, sino que también habían asistido a la misma guardería. El destino les había unido en numerosas ocasiones.

La pedida de mano fue de lo más romántica. Ernesto le preparó una serie de pistas para que Dara siguiera hasta llegar al lugar donde estaba escondido el anillo... y Dara se encontró una caja vacía. Confundida, le preguntó a su novio qué ocurría, y para su sorpresa, él la estaba esperando con el anillo en la mano. Tras preguntarle si quería casarse con él, ella respondió que sí, y el 17 de septiembre de 2016, se daban el 'sí, quiero' en la Parroquia de San Lorenzo, en Las Palmas de Gran Canaria.

Dara escogió para la ocasión dos vestidos de Rosa Clará -uno para la ceremonia y otro diferente para el cóctel-, que acompañó de un ramo confeccionado por Juan G. 

La Finca Escudero, en el municipio canario de Santa Brígida, se convirtió en el escenario de la fiesta. Allí festejaron, rodeados de todos sus seres queridos, que ya se habían convertido en 'marido y mujer'.

La pareja dejó a sus invitados boquiabiertos cuando, al anochecer, Dara se cambió de vestido y empezó a sonar la canción Santa María. Era el tema musical que los novios habían elegido para bailar un tango. Una coreografía que nadie se esperaba porque "la familia sabía que no queríamos hacer baile de novios". 

Aunque es muy difícil destacar un sólo momento de tan importante ocasión, Dara se queda con "la mañana y los momentos previos a la ceremonia. Despertarse y desayunar en el jardín mientras caía una fina lluvia. Ver llegar a su padre a recogeral, la espera en el coche junto a su padre y su heraman, la entrada a la iglesia y el camino hacia el altar".

Ernesto, por su parte, prefiere "el momento de darse la vuelta mientras esperaba frente al altar y verla llegar. Además, guardar una flor del ramo durante todo el viaje de novios para regresar y colocarla en la tumba de su abuela, coincidiendo con el 20º aniversario de su fallecimiento en un pequeño pueblo de los Montes de Toledo". 

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