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La embajadora de Hungría, Enikő Győri, dice adiós a nuestro país en una emotiva fiesta

Después de cinco años al frente de la embajada húngara, Győri reunió a numerosos amigos en su residencia madrileña

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La embajadora de Hungría en nuestro país, Enikő Győri, junto al político Jaime Mayor Oreja.
©Embajada de Hungría en España

La embajadora de Hungría en España, Enikő Győri, recibió el pasado jueves a numerosos amigos y personalidades del mundo diplomático en su residencia de Madrid. Győri les había invitado a su fiesta de despedida, ya que hoy, 1 de julio, dejaba oficialmente el cargo de embajadora en nuestro país, después de cinco años de "gran aventura".

Antes de marcharse, Győri quiso ofrecer un emotivo y atípico discurso, que no se centró en resumir todos los logros conseguidos por la embajada en este lustro, sino en resaltar los lazos que le unen a España. Un país que, según aseguraba, "se ha convertido en parte nuestras vidas", refiriéndose tanto de la suya como a la de su familia.

"Gracias a todos vosotros, a los aquí presentes, por haber sido mis socios o, de vez en cuando, incluso mis cómplices durante este tiempo, en el que hemos realizado, a mi parecer, grandes cosas. Quizás no sea demasiado decir que hemos creado lazos duraderos y valores verdaderos", explicaba.

La ya exembajadora de Hungría también dedicó su discurso a "una de las personas a las que más le complace haber conocido", Eva Benatar, una mujer muy conocida por la comunidad judía madrileña.

Sin embargo, España no es el lugar de nacimiento de Benatar. Eva vino al mundo en 1944, en el seno de una familia judía de Hungría, que por aquel entonces se encontraba bajo la ocupación nazi. A pesar de ello, su suerte fue muy distinta a la de otros miles de judíos porque el valiente diplomático Ángel Sanz Briz se cruzó en su camino.

Este español, al que se le conoce como el 'Ángel de Budapest', evitó que más de 5.000 personas fueran enviadas a las cámaras de gas, salvando, por tanto, sus vidas. 

"No fue ella la que dejó su país, sino su país le dejó a ella, y es una vergüenza que haya tenido que sufrir años viviendo como apátrida", explicaba  Enikő Győri. "Gracias a España, pudo encontrar un nuevo hogar. Su nacionalidad original nunca la abandonó, pero no pudo demostrar su existencia". Por ello, Győri entregó a Eva Benatar su DNI húngaro, saldando, de esta manera, "una deuda histórica". 

"Gracias por haber perservado siempre tu identidad, querida Eva", le agradecía la embajadora, "gracias por no haber dejado nunca de sentirte húngara".

José Luis Orella, profesor de la Universidad CEU San Pablo, se convirtió en otro protagonista de la velada, al recibir la Cruz de Caballero de la Orden de Mérito de Hungría. "Es un gran conocedor, un verdadero devoto de Europa Central. Su corazón español, que también late fuertemente por Polonia, siempre nos ha reservado un hueco bastante grande para Hungría", señalaba Győri, al tiempo que destacaba su papel a la hora de "organizar eventos de índole histórico" en la embajada. Y en agradecimiento a su labor, la diplomática le concedió, en nombre del presidente de la República de Hungría, János Áder, este importante reconocimiento. 

El político Jaime Mayor Oreja, el embajador George Massaad y Antonio Pérez Donaire, presidente de la Asociación Espanola de la Palabra Culta y Buenas Costumbres, estuvieron entre los invitados a este evento, con el que Győri cerraba su etapa como embajadora de Hungría en nuestro país. Ahora, pone rumbo al Parlamento Europeo, "donde habrá una diputada más que ama a España".

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