Sociedad

Marta Oria y Haryán Rodríguez: una boda de cuento en el Monasterio de El Escorial

La pareja pasó por el el altar de este histórico espacio, tras tres años de noviazgo

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Marta y su marido, Haryán, celebraron su boda de ensueño el pasado mes de marzo.
©Lorena San José

Su estilo ya ha conquistado a más de 45.000 personas en Instagram, y, sin duda, su boda era una de las más esperadas de la red social. La influencer Marta Oria y su pareja, Haryán Rodríguez, se dieron el ‘sí, quiero’ el pasado 30 de marzo en una boda de cuento, celebrada en el Monasterio de El Escorial, en Madrid. Este espacio con siglos de historia, construido por orden de Felipe II y reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, fue el lugar escogido por Haryán y Marta, que seguía así los pasos de sus padres –que también escogieron el monasterio como escenario de su enlace-.

El gran momento llegaba después de tres años de noviazgo. Marta y Haryán se conocieron en Sanabria, Zamora, donde ambos tienen una casa de campo. Era agosto y la comarca zamorana estaba inmersa en sus fiestas, una ocasión ideal para que un buen amigo de Marta les presentase. Y desde aquel momento hasta hoy.

La pedida de mano fue igual de inesperada. Según nos cuenta Marta, le pilló de sorpresa, ya que pensaba que si Haryán se declaraba, lo haría en algunos de los viajes que habían planeado. Sin embargo, decidió volver a aquella comarca castellanoleonesa en la que comenzó todo. “Y no me lo pudo pedir en mejor sitio”, reconoce.

Guiada por su abuela y su madre, la novia confió su vestido a ‘Navascués’, donde crearon su modelo de ensueño, que acompañó de un velo muy fino. “Se está perdiendo la costumbre y a mí me encanta”, nos explica. Para sujetarlo, se le ocurrió llevar una tiara, que fue confeccionada por María, de ‘Marucca’, y que más tarde cambiaría por otra “mucho más atrevida” para el baile nupcial.

‘Búcaro’ se encargó de su ramo, clásico y elegante, en el que colgó una medalla de la Virgen de Fátima, de la que es muy devota.

Haryán, por su parte, lució un chaqué de Anglomania.

“Lo cierto es que en las bodas, nada sale como planeas”, nos confiesa Marta, que nos ha relatado el divertido momento que vivió antes de la ceremonia. Y es que su hermana pequeña le contó que a su otro hermano, Nacho, se le habían olvidado las alianzas y las arras en el coche, que estaba aparcado lejos del templo. “En ese momento me entró un ataque de risa, obviamente, nerviosa, pero decidimos que lo mejor era entrar y seguir todo con normalidad. Mi padre se medía el dedo a ver si le podía dejar a Haryán su alianza”. Al final, no fue necesario: los anillos llegaron a tiempo para la emotiva ceremonia, que fue oficiada por don Jesús, amigo de la familia, y que contó con la música de la Escolanía del Monasterio del Escorial.

Ni Haryán ni Marta querían que sus invitados pasasen mucho tiempo en el autobús de un sitio a otro, así que acordaron que la finca Prados Moros, a apenas unos kilómetros del monasterio, acogería el banquete y la fiesta del enlace. El sitio quedó “impresionante”, al gusto de la novia. “Quería un jardín botánico. Los centros de las mesas eran árboles, había flores por todos los sitios, tulipanes, plantas colgantes… Me encantó”, afirma.

Un día muy especial que ni ella ni su ya marido olvidarán. En especial, “el camino a la Iglesia en el coche, con mi padre y mi hermana Rosuca” y “la llegada al altar, cuando vio la cara de Haryán”. "Fueron emocionantes y, de verdad, que los tengo grabados en la memoria".

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