Niña durmiendo

¿Qué es el ruido blanco? ¿De verdad ayuda a dormir mejor?

Es popularmente conocido como un sonido que ayuda a conciliar el sueño, pero, ¿de verdad funciona? Los médicos nos responden

by Ana Caaveiro

El sueño de los niños es un motivo de preocupación para muchos padres. Sobre todo, cuando conseguir que los más pequeños de la casa duerman se torna en una misión (casi) imposible, y se desconoce el motivo aparente. No es extraño que, en estos casos, muchos progenitores busquen diferentes métodos para lograrlo, y uno de los más extendidos es, sin lugar a dudas, el uso del ruido blanco

Comúnmente, se ha atribuido a este tipo de sonido la capacidad de favorecer la conciliación del sueño. Pero, ¿hasta qué punto es cierto? El doctor Víctor Soto, de la Sociedad Española del Sueño, despeja nuestras dudas. 

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Qué es el ruido blanco

Según nos explica el doctor Víctor Soto, se trata de un sonido continuo, monótono, sin cambios, que siempre mantiene la misma frecuencia. Puede ser, por ejemplo, desde el sonido de las olas o de la lluvia hasta el ruido que emite el aire acondicionado. 

El ruido blanco tiene todas las frecuencias audibles por el oído humano, por lo que tiene la capacidad de enmascarar a cualquier otro sonido.

Eficacia no comprobada

A pesar de la popularidad que ha adquirido esta técnica, no se puede decir que sea totalmente eficaz. El médico detalla que se ha probado en muy pocas personas, y no hay suficientes estudios técnicos como para afirmarlo. De hecho, hasta hace dos años, sólo había cinco investigaciones sobre él como método de inducir el sueño, y entre todos ellos, presentan una muestra muy pequeña, que no permite sacar conclusiones fiables. 

Asimismo, detalla que, sobre todo, se ha probado el ruido blanco en dos situaciones: 

  1. Niños que están hospitalizados en unidades de cuidados intensivos, donde siempre hay monitores funcionando. Es decir, que hay mucho ruido ambiental.
  2. Pequeños especialmente sensibles a estímulos externos, como los niños con TEA (Trastornos de Espectro Autista), que tienen ansiedad a la hora de dormir. 

"Lo que sí es cierto es que puede ser útil en algunos casos, puesto que quita el ruido ambiental y evita las distracciones. Es como si aislase al niño del exterior", comenta el médico. Pero incide en que, aunque pueda tenerse en cuenta, no es seguro que funcione, y hay que tomarlo con prudencia. "Siempre debe ir asociado a algo más", añade. Es decir, a una buena higiene de sueño.

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Una buena pauta de higiene de sueño, la clave

El doctor Soto apunta a que, si un niño duerme mal, significa que está ocurriendo algo. "Detrás hay un motivo que le impide dormir bien, y hay que averiguarlo. En estos casos, lo mejor es hablarlo con el pediatra como un problema de salud e investigar qué es lo que puede ocurrir", afirma.  

La calidad de sueño es importante no sólo afecta a su descanso, sino también a su desarrollo. Tal y como detalla la doctora Lucía Galán, "las horas de sueño influyen directamente en su lenguaje, capacidad de aprendizaje y en la aparición de comportamientos hiperactivos". Tanto es así que está comprobado que los niños que no adquieren buenos hábitos de sueño tienen peor rendimiento académico.

Y, a la hora de evitar que esto suceda, los padres juegan un papel fundamental. Según señala el doctor Soto es muy importante seguir los siguientes consejos:

  • Crear un ambiente cómodo, tranquilo y sin ruidos. De hecho, esto es favorable tanto para los más mayores como los pequeños, que conseguirán, poco a poco, ser autónomos para dormir.
  • Establecer un horario. En general, adquirir rutinas es muy importante para los niños, y en lo referente a irse a la cama, también. Es muy importante que, salvo casos muy excepcionales, se acuesten a la misma hora.
  • Momentos de desconexión antes de ir a dormir. Son momentos de tranquilidad que, señala el doctor, son ideales para compartir con el niño. Para crear ese clima propicio para conciliar el sueño, son muy útiles los cuentos, las nanas... En definitiva, todo aquello que sirva para desconectar de todo lo sucedido durante el día.
  • Un baño relajante antes de irse a dormir. En ocasiones, puede tener un efecto relajante en el niño, pero si se comprueba lo contrario, tendrá que cambiarse el horario de ducha.
  • Cenar pronto. Alrededor de las 20 horas es un buen momento para cenar en familia, y poner en común todo lo que ha sucedido durante la jornada. Les ayudará a relajarse. 
  • Nada de deporte a última horaA pesar de la creencia común, practicar deporte a última hora de la tarde no cansa, sino que activa el cuerpo. 
  • Pantallas 'prohibidas'Los móviles emiten una luz azul, así que el cerebro interpreta que es de día, lo que impide la creación de melatonina, la hormona del sueño. Por ello, si tienen móvil propio (u otros dispositivos electrónicos), recomienda que éstos se carguen fuera de la habitación. 
  • Predicar con el ejemplo. Los niños aprenden de sus padres y lo que ven a su alrededor, así que tan esencial como seguir estas pautas es que ellos vean que los mayores también las siguen.

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