Bebé en la cama

Salud infantil

¿A tu hijo le cuesta hablar? Quizá tenga algún problema auditivo

Los más pequeños aprenden a comunicarse con su entorno gracias a los sonidos que captan a través de su oído

by Ana Caaveiro

El oído es una herramienta esencial para el desarrollo de los más pequeños. Gracias a él, los bebés son capaces de captar los sonidos de su entorno, adquiriendo, así, el lenguaje que les permitirá hablar y comunicarse. Por ello, expertos como José Luis Blanco, jefe de Audiología de Oticon, no dudan en señalar la importancia de prestar atención a la salud auditiva de nuestros hijos. En especial, a edades muy tempranas.

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¿Por qué es tan importante la audición en sus primeros años de vida?

Es importante que los padres detecten cualquier tipo de problema auditivo desde que el niño es un bebé porque en este período tiene lugar su desarrollo. De hecho, su cerebro se desarrolla a medida que él crece y, a pesar de que la pérdida auditiva se produce en el oído, su verdadero efecto se nota en el cerebro.

Los centros auditivos del cerebro son los encargados de interpretar el sonido (por este motivo, hay que estimular el desarrollo de las estructuras cerebrales). Mientras que los oídos son los que lo reciben y envían las señales al cerebro (que, a su vez, procesa todo y transmite el significado).

En sus primeros 5 meses, los bebés aprenden a diferenciar los sonidos del habla en unidades independientes, lo que se conoce como discriminación fonética, y comienzan a balbucear. Al término de esa fase de balbuceo, empezará a usar diferentes palabras: primero de forma independiente, después, combinando dos, y finalmente, formulando frases. Si ese pequeño tiene pérdida auditiva, correrá el riesgo de quedarse atrás a la hora de hablar.

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Las consecuencias de la pérdida de audición más allá del lenguaje

El lenguaje es tan esencial que también influye en sus habilidades sociales, así como en su capacidad para leer y escribir. Algunos de esos niños pueden llegar a sentirse excluidos porque no reconocen algunas señales o no saben cuándo se reclama su atención, y por tanto, no pueden responder de forma correcta.

Sin embargo, con una ayuda extra para aprender, el uso de audífonos y otras técnicas adecuadas para cada caso, pueden tener una vida igual de plena que otros pequeños de su edad. También se aconseja que las personas de su entorno, su familia... aprendan y se informen para comunicarse con él.

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¿Cuáles son las señales que pueden alertarnos de que existe un problema?

El audiólogo nos enumera los signos más evidentes:

  • Niños entre 8 y 12 meses deberían mover la cabeza cuando escuchen ruidos, además de balbucear. Desde que nacen, es importante llamar su atención con sonidos suaves, pronunciando su nombre, hablando o poniendo música.
  • A medida que transcurren los meses, el bebé debe ser capaz de localizar la fuente del sonido, dirigiendo su cabeza al lugar de origen de ese estímulo.
  • A partir de los 2-3 años, el pequeño tiene que entender y aceptar las órdenes de los adultos porque su capacidad auditiva y comprensiva deberían estar ya desarrolladas.

En caso de que se note una falta de respuesta, se puede hacer lo que llama 'prueba casera': colocarse detrás del niño y hacer sonidos, alejándose de él poco a poco. Lo importante en este caso es detectar si en algún momento el niño deja de oír. De ser así, hemos de tener en cuenta que el niño puede dejar de responder cuando se repite varias veces el mismo estímulo.

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Cómo actuar en caso de que se detecte un problema de audición

El experto explica que la detección y rehabilitación precoz es la 'mejor garantía' del desarrollo del sistema auditivo del niño. "Cuanto antes empiece a utilizar los audífonos, mejor para él. Gracias a la tecnología actual, hasta los bebés pueden llevarlos a las pocas semanas o meses de nacer", añade.

Asimismo, detalla que lo que hacen estos audífonos es amplificar y procesar la señal del habla en función del tipo de pérdida auditiva del niño. De esta forma, su cerebro podrá recibir un sonido al que asignar un significado.

Pero, además de los audífonos, aconseja las siguientes técnicas para mejorar su audición:

  • Intentar que el niño pueda ver bien la cara de su interlocutor. Así, será capaz de observar sus expresiones faciales y leer los labios. Hay que evitar apoyar la cara en la mano u ocultarse tras un periódico o revista cuando el niño habla.
  • Hablar con claridad y a un ritmo normal. No hay que gritar. Si el pequeño no termina de comprender una frase, lo mejor es optar por expresarla de otra forma diferente. No hay que repetirla.
  • Evitar ruido de fondo. Cuando hable el niño, apagar el televisor o cerrar las ventanas. Otra buena opción es acercarse a él para que se le escuche más alto o buscar un lugar tranquilo para charlar.

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Cómo estimularles

Siempre hay que recordar que los niños con pérdida auditiva deben estar cerca de su interlocutor para detectar y oír con comodidad lo que le dice.

  • El lenguaje oral no lo es todo. Usamos las manos, el lenguaje corporal y las expresiones faciales. El niño tiene que esforzarse mucho para seguir el ritmo de las personas con audición normal, por lo que la comunicación debe ser muy clara.
  • Hablarles de forma frecuente. Con vocales largas, tono alto, expresión facial exagerada y frases breves y sencillas.
  • Cambiar el orden y ampliar/reelaborar. Utilizar palabras y construcciones diferentes además de utilizar la entonación para destacar las palabras.
  • Escuchar y producir música. Cantar canciones, recitar poemas, jugar a juegos de cantar y tocar música o hacer ruido con el niño utilizando instrumentos. Mejora la percepción del ritmo y la vocalización.
  • Leer libros. Lectura dialogada de forma que el niño participe activamente en un libro que leen juntos. Es recomendable leer el libro varias veces.
  • Utilizar el lenguaje corporal y los signos. Utilizar signos o combinar signos sencillos con palabras. También utilizar el lenguaje corporal.
  • Utilizar objetos para iniciar conversaciones. Señalar objetos y decir su nombre para que el niño lo repita.

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