Niña estudiando con el ordenador

Las ingeniosas tácticas de los profesores para evitar que los alumnos copien en los exámenes

Desde acortar la duración de los exámenes a bloquear la pantalla del ordenador. Si alguien pensaba que realizar una prueba online era más sencillo, se equivocaba

by Ana Caaveiro

Se acerca el final del curso más atípico que se recuerda. No cabe duda de que este 2020 pasará a la historia, también, por ser el año en que los colegios y universidades tuvieron que cerrar sus puertas para intentar frenar la expansión del coronavirus. Una medida que obligó a más de 8 millones de estudiantes a continuar sus estudios en casa.

Ahora, transcurridos cuatro meses, la situación no ha variado de forma significativa, y los alumnos siguen realizando sus tareas e incluso examinándose de forma online. Y es que una de las consecuencias derivadas de la pandemia ha sido la confirmación de Internet como una herramienta útil, tanto para los adultos como para los jóvenes. De hecho, seguro que más de uno respiró tranquilo al saber que realizaría sus pruebas de forma telemática, suponiendo que esto significaba que no sería sometido a ningún tipo de vigilancia. Pero nada más alejado de la realidad.

Las 'chuletas' nunca han estado permitidas, y todavía menos en estos tiempos de pandemia. Por ello, los profesores se han adaptado al nuevo entorno digital, poniendo en práctica una serie de tácticas para evitar que sus alumnos copien, y que Qustodio, una plataforma de seguridad y bienestar digital para las familias, ha enumerado.

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Bloqueo de pantalla

Gracias a herramientas como 'Respondus', los profesores han sido capaces de bloquear los ordenadores de sus alumnos para que sólo tuviesen acceso a la plataforma donde debían realizar su examen. Antes de que comenzase la evaluación, los estudiantes la instalaban en su equipo, y tras una prueba previa para comprobar su funcionamiento… Ya estaba todo listo para contestar a las preguntas.

De esta forma, se impide que los examinados revisen otros documentos o aplicaciones dentro de su propio ordenador.

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Compartir pantalla

En caso de no instalar una aplicación como la anterior, otra opción que barajan los profesores es solicitar que el alumno comparta su pantalla en lo que dure el examen y sin previo aviso. De esta forma, el docente podrá controlar que su alumno está, en efecto, contestando sus preguntas de forma honesta, sin ningún tipo de 'truco'.

Un particular room tour

Si alguno tenía preparado un folio u otro objeto con las respuestas del examen, seguro que esta táctica le dejó sin palabras. Y es que una de las prácticas más comunes durante la cuarentena ha sido que, minutos antes de comenzar la evaluación, el profesor le pidiese un room tour muy diferente al que hacen los influencers en sus redesEn este caso, se trataba de mostrar cada rincón del cuarto donde estaba instalado el estudiante en cuestión.

Al no poder hacer una ronda de vigilancia física, se hace de forma virtual. Todo un clásico.

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Cámaras y micrófonos activados

Desde casa, no hace falta ningún tipo de micrófono oculto para averiguar qué está haciendo el estudiante. Basta con que se le exija que mantenga tanto el micrófono como la cámara de su ordenador activo. Así, el docente puede examinar qué hace su alumno: si mira sospechosamente hacia un lado, si ha habido algún movimiento extraño… Incluso podría decirse que 'cazar' al estudiante es más sencillo gracias a la tecnología.

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Demostrar todos los conocimientos… de forma oral

Sí, seguramente que muchos estudiantes se han olvidado de qué son los exámenes orales, cada vez más en desuso. Sin embargo, durante la cuarentena, muchos profesores también se han rendido frente a la comunicación estrella del confinamiento, las videollamadas, para hacer este tipo de pruebas. De esta forma, los alumnos se sitúan delante de la cámara y deben responder a las preguntas que se les formulan en voz alta.

Es decir, que es prácticamente imposible que puedan copiar.

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Más práctica y menos teoría

¿Qué mejor manera de demostrar todo lo aprendido que ponerlo en práctica? Eso es lo que han pensado muchos profesores que, para no tener que controlar de una forma tan exhaustiva a sus alumnos, les han pedido que apliquen los conocimientos.

Sin embargo, este método implica una dificultad añadida: no repetir el que ha dicho el compañero.

Exámenes más cortos

En las pruebas de la cuarentena, los profesores no se 'han apiadado' de sus estudiantes, concediéndoles más tiempo para realizarlos. Es más, han decidido reducir su duración, algunos hasta a tan sólo 10 minutos, con el objetivo de que no tuviesen la oportunidad de hablar por ningún grupo de whatsapp o copiar de algún libro.

Otra opción frecuente ha sido apostar por las evaluaciones tipo test. Si por algo se caracterizan este tipo de exámenes es porque, al estar planteados de esta forma, es más complicado que las respuestas se encuentren directamente en los apuntes.

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