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Todo el sabor del mar (el de verdad) en tu plato

Algas parecen, pero verduras son. Totalmente naturales, saludables y muy nutritivas. Huelen a mar y su versatilidad en la cocina es enorme, ¿qué más necesitas para convencerte?

by Marta Romero

Algas gallegas recolectadas a mano que se comen. Así podríamos definir en una frase estas verduras del mar que, cada mañana, recolectan en las costas gallegas las mujeres productoras artesanales que forman parte de Algas La Patrona. Y aunque a priori puedas ser un poco reticente a llevarte el tenedor a la boca y masticarlas, con todo lo que vamos a contarte te van a entrar todas las ganas.

¿Las algas marinas se pueden comer?

Sí, sin duda alguna. Las algas son verduras que nos da el mar y, por tanto, puedes consumirlas frescas y crudas en ensaladas (aunque antes tienes que rehidratarlas o desalarlas, depende del tratamiento que hayan recibido), o cocinadas en sofritos, guisos, como guarnición o relleno, por ejemplo, de empanadillas. Su versatilidad es la misma que, por ejemplo, cualquier tipo de lechuga.

Las algas te ayudan a mantener una alimentación saludable y su aporte nutritivo se resume en mucha fibra, minerales como el potasio, el hierro, el yodo o el magnesio, además de vitaminas del grupo A, B, C y E. Además, por su alto contenido en calcio, nos ayuda a prevenir la osteoporosis y son aptas para diabéticos, celíacos, veganos y vegetarianos.

¿Cómo se recolectan y llegan listas para comer a mi mesa?

Las algas son en realidad un alimento que crece de manera natural en el mar -éstas, en concreto, en las Rías Baixas, sobre todo, en la Ría de Arousa (Galicia)-, que se recolectan buceando y cortando la hoja con un cuchillo o mano y que se limpia (hay que retirar restos orgánicos como caracolillos, pequeños peces, crustáceos o arena), se deshidrata y se sala para que puedas comerlas en casa en perfectas condiciones.

Además, es un producto totalmente respetuoso con el medio ambiente, asegurando la preservación de su hábitat natural, porque el resto de las algas que no se utilizan para el consumo ese año se conserva, dejando que la raíz y el tallo sigan creciendo y reproduciéndose. El último paso es envasarlas, que se hace siempre en envases compostables (por eso de seguir con la línea de respeto medioambiental) y se incluyen recetas y formas sencillas de cocinarlas.

Tipos de algas para que elijas tu favorita

Aunque aún es un producto bastante desconocido y poco tratado para el consumo, en Algas Patrona trabajan cinco especies diferentes, cada una de ellas con su particular textura, sabor y propiedades para ser cocinada.  Y nosotros tenemos nuestra favorita:

  • Kombu: con un sabor ahumado, es la responsable umami, que potencia el sabor de los ingredientes de algunos platos. Úsala en guisos con legumbres ya que, al cocerlas, es cuando se ablandan y se digieren mejor.
  • Wakame: es la más conocida y consumida, con un ligero sabor a berberecho y perfecta para ensaladas o tartares, además de para formar parte, si no se te había ocurrido, de una deliciosa tortilla.
  • Espaguetis de mar: nuestros favoritos, por su textura y por su forma, permitiéndote sustituir los de pasta por éstos. Su sabor es parecido al de la judía y tiene nueve veces más hierro que las lentejas, además de un 40% de fibra. Haz con ellas una ensalada de pasta.
  • Lechuga de mar: de sabor fuerte, puede consumirse cruda o triturada. Si la hierves de más, pierde su sabor, así que, ten mucho cuidado. La recomendación siempre es que la piques y la incluyas en una ensaladilla o la cocines al vapor junto a tu plato de pescado.
  • Alga percebe: para los que se atreven con sabores fuertes a percebe o erizo de mar. Siempre cruda, para no perder su esencia.

Otros productos con algas

Aunque el mercado aún está poco explotado y es muy desconocido, el mar nos da tanto que es imposible poner límites a los productos que derivan de él. El último que ha incorporado esta empresa gallega es la Alganesa. Una mayonesa elaborada tan solo a partir de algas frescas y aceite de oliva, con un potente sabor a mar, un color verde ocre y textura de mousse que más bien puede recordarnos a un paté. Se puede usar como cualquier untable, convirtiéndose en una opción paralela a los quesos y mayonesas veganos y vegetarianos, como acompañamiento o ingrediente base de una salsa para pasta, gambas o marisco, entre otros muchos usos. Se trata de seguir aprovechando, de manera siempre sostenible, los recursos del Océano.

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