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Pan de proteínas: ¿es realmente una opción saludable?

También llamado ‘pan proteico’ o ‘pan runner’, es el último tipo en llegar a esa creciente oferta de este alimento básico que, cada vez, causa más confusión

by si Blanca García-Orea, si dietista y nutricionista

Entre todos los tipos de pan que nos ofrece la industria alimentaria, hay uno que acaba de colarse entre todos aquellos que siempre buscan dar un paso más en su dieta: el pan de proteínas. También llamado pan proteico o pan runner, la popularidad de este pan con alto contenido en proteínas no para de aumentar. Además, suele venir acompañado de adjetivos como fit, leyendas como para deportistas, bajo en hidratos o apto para dietas de control de peso. Pero, ¿sabes realmente en qué consiste? ¿Es más saludable? ¿Nos ayuda realmente a controlar nuestro peso? Resolvemos todas tus dudas.

¿Qué contiene el pan de proteínas?

Es un tipo de pan que tiene un mayor porcentaje de proteínas comparado con el pan convencional. Una fórmula a la que se llega al incluir en la masa: sueros, proteínas vegetales, albúmina y otros ingredientes, dependiendo del fabricante. Por tanto, sí que puede tener un mayor o menor porcentaje de proteínas con respecto al pan blanco y, por su composición, ofrecería un menor porcentaje de hidratos de carbono que este último, pero también podría presentar un mayor contenido de grasas.

¿El pan de proteínas es más saludable?

El que sea más o menos saludable vendrá determinado, en realidad, por su composición, que estos sean harinas integrales o no, que contengan más o menos fibra y que los ingredientes proteicos que se añadan para aumentar su porcentaje sean de calidad. Además de tener en cuenta las necesidades personales de cada consumidor. Por ejemplo, un pan con gluten, aunque contenga un alto porcentaje en proteínas, no podrá nunca ser consumido por personas celiacas. O, si contiene frutos secos, no podrá ser elegido por intolerantes o alérgicos a estos alimentos.

Por otro lado, decir que es más o menos saludable dependerá del porcentaje de proteínas y carbohidratos que sean necesarios, de forma personal e individualizada, para la actividad diaria de cada uno y el ajuste de nutrientes que se necesiten para cumplir uno u otro objetivo.

Por último, también hay que tener en cuenta la composición nutricional en su conjunto, ya que muchas veces este tipo de panes suelen contener un mayor porcentaje de grasas que pueden ser de mala calidad, lo que le convertiría en un factor aún más perjudicial para nuestra salud que consumir un pan blanco tradicional.

¿Puede ayudarnos a perder peso?

Sí, puede ayudarnos a controlar nuestro peso, ya que tiene más efecto saciante que los panes tradicionales por el contenido alto de proteínas. Así, nos ayudaría a disminuir la sensación de apetito, evitando que acudamos de forma constante a esos picoteos nada sanos. Por eso, suele encuadrarse dentro de dietas basadas en una alta ingesta de proteínas. Además, por contener menos hidratos de carbono que el pan convencional, tiene un índice glucémico más bajo, por lo que también se asocia a dietas de adelgazamiento cuyo objetivo es reducir el consumo de carbohidratos. Pero siempre ha de ser controlado por profesionales de la nutrición.