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¿Sabes ya lo que es el 'cheesetea'?

Es una de las tendencias gastronómicas que prometen afianzarse este año y que nos lleva a mezclar queso y té para conseguir una bebida bien fresquita

by si Marta Romero

Es una de las tendencias gastronómicas de 2019 que, sin haber llegado a nuestro país, ya está generando gran expectación. Se trata del llamado cheesetea o, lo que es lo mismo, una bebida a base de té y coronada con una generosa espuma de queso. Es suave, esponjosa y, si te decides por su versión en frío –también la puedes tomar caliente o en frappé-, perfecta para refrescarte ahora que empieza a subir el termómetro. Aunque, por su densidad, más bien podríamos considerarla un auténtico postre, ¡necesitarás una cuchara! O, al menos, una pajita; es indispensable.

El invento en cuestión (que no hace más que aumentar ese 'gastrodiccionario' que ya tenemos que estudiarnos) viene de los puestos de comida de Taiwán, desde donde saltó a China y al resto del mundo. Fue el país asiático donde se hizo instagrameable, gracias a Heytea, donde se formaban colas de hasta tres horas para poder hacerse con uno. Es más, se tuvo que limitar la venta a dos vasos por personas para evitar la reventa. Era 2017 y esta exitosa bebida todavía tenía que saltar al otro lado del charco y aterrizar en Los Ángeles para ser conocida en Occidente. Y aunque aún no podemos hacernos con una en España, los hay que ya piden a gritos que este naiga cha (como se llama en chino) tenga locales propios.

Haz tu propio cheestea en casa

La base de esta bebida suele ser un té negro, té verde o, si lo prefieres, un té matcha elaborado de la forma tradicional; mientras que la capa espesa de crema se consigue con nata, leche, azúcar, sal y, por supuesto, queso. Para iniciarte, nosotros te recomendamos que lo hagas con un queso suave, pero los hay ya que utilizan gruyère, cheddar, camembert, mozzarella o el intenso cabrales.

Ingredientes: una infusión de té, hielo picado, 100 ml de nata, 50 ml de leche (mejor si es entera), 20 g de queso crema, 1 pizca de sal y azúcar (o cualquier endulzante al gusto).

Elaboración:

  1. Haz la infusión del té que más te guste y reserva en el frigorífico para que se vaya enfriando.
  2. Con unas varillas eléctricas, bate la nata, la leche, el queso crema, la pizca de sal y el edulcorante elegido hasta que adquiera una consistencia semi montada.
  3. Rellena un vaso, primero con el hielo picado, después con la infusión y, por último, corona con la espuma de queso.

Además, quienes buscan una bebida aún más contundente suelen coronarla de toppings como fruta (fresas, limón y melocotón), chocolate o, al llegar a Estados Unidos, los hay que utilizan galletas Oreo.

Tiene su propio ritual para degustarlo

Y consta de dos opciones: o bien lo mezclas desde el principio, o bien lo haces al final para disfrutar primero de sus ingredientes por separado. Para ello, se recomienda inclinar el vaso (siempre transparente si quieres triunfar en las redes sociales), dejar que pase la parte del té helado, coger con una pajita un poco de espuma de queso y mezclarlo directamente en la boca. Tras este primer contacto, ya puedes pasar a la primera opción: agitar y disfrutar.