ingredientes que debes evitar en tus cosméticos según tu tipo de piel

Los ingredientes cosméticos que deberías evitar según tu tipo de piel

Los expertos nos cuentan qué sustancias (y por qué) no son aconsejables para rostros secos, con tendencia acneica, maduros...

by Cristina Álvarez

¿Y si la razón de que tu ritual de belleza no tuviera tantos beneficios como esperas fuera que no utilizas los productos más adecuados para ti? Dependiendo del tipo de piel que tengas, hay ciertos ingredientes que debes evitar en los cosméticos que usas, ya que puede ser que no cubran tus necesidades o que, precisamente, estén haciendo el efecto contrario de lo que quieres conseguir. "La cosmética comercializada bajo la regulación y legislación europea es absolutamente segura y no hay que tener miedo a ningún tipo de ingrediente, cuestionando su seguridad o presumiendo algún riesgo para la salud", nos cuenta Laura Bey, especializada en química orgánica y formulación cosmética. "Sin embargo, según el tipo de piel que tengamos nos interesará eludir cierta clase de ingredientes o productos cosméticos con el fin de poder equilibrar nuestra piel y lucirla sana, bonita y resplandeciente", añade. Con su ayuda, hemos elaborado una guía con varios puntos que debes tener en cuenta a la hora de elegir los productos que utilizas en tu rutina diaria. ¡Toma nota!

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Pieles secas

Son aquellas que tienen una reducción lipídica en su manto ácido, por lo que deberán huir de limpiadores muy agresivos que contengan una alta cantidad de compuestos como el SLS (sodium lauryl sulfate) cuya actividad limpiante es muy alta, ya que podría resecar la piel. Las pieles secas también suelen estar deshidratadas, así que hay que prevenir la evaporación del agua transepidérmica, en consecuencia debemos evitar pulverizar agua en el rostro directamente o mojarnos la piel en exceso. También deberían evitar, en la medida de lo posible, la utilización de cosméticos que contengan ingredientes con actividad desecantes como aquellos con alta concentración en Sílice, Talco, Mica o Fluoroflogopita Sintética o Caolín. Su uso repetido puede derivar en sequedad y deshidratación persistente a largo plazo. La exfoliación mecánica excesiva, en este tipo de pieles que se presentan más desprotegidas, pueden agredirla sobremanera produciendo inflamación y micro-heridas que se traducen en la aparición prematura de signos de envejecimiento, como arrugas y flacidez.

Pieles grasas / acneias

Presentan una sobreactividad en la glándula sebácea, produciéndose una acumulación de sebo por encima de lo normal. Este tipo de pieles presentan, además, un estrato córneo engrosado (más capas de células muertas), junto con folículo pilosebáceo dilatados (poro dilatado). Las razones por las cuales podemos tener este tipo de piel son diversas, pudiendo estar relacionadas con factores hormonales, factores climáticos, alimentación, rutina diaria, entorno... Sin embargo, podemos evitar ciertos tipos de productos cosméticos para no empeorarlo. Las pieles grasas se beneficiarán de prescindir de sustancias que puedan desencadenar irritación folicular, ya que esto propiciará la aparición de sebo de manera desmedida. Un ejemplo son los detergentes fuertes como el SLS, solventes como el Alcohol Denat, o ingredientes con función activa como el Tanino. Normalmente, concentraciones adecuadas de estos compuestos no tienen un impacto negativo en las pieles grasas, sin embargo altas concentraciones de astringentes metálicos que tengan aluminio y compuestos de zinc pueden presentar un resultado adverso.

Otra de los ingredientes a evitar en estos tipos de pieles son las sustancias vasodilatadoras, ya que la dilatación del vaso sanguíneo provoca un incremento del diámetro interno de los vasos (arterias y venas) lo que permite que aumente el flujo de sangre, pudiendo tener efecto en el incremento de la producción sebácea. Algunos ejemplos son el Alcohol Denat, Polifenoles, Aceites Esenciales, Extracto de Jengibre o Pimienta. Otra recomendación es evitar los jabones que generen mucha espuma y abstenerse del uso de sustancias que presenten un alto grado de comedogenicidad, como el ácido oleico presente en el aceite de oliva o marula, o el ácido láurico presente en el aceite de coco. No todos los aceites son comedogénicos así que las pieles grasas podrán usar sin problemas otros tipos de aceites, como el aceite de uva.

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Pieles sensibles

Son aquellas que tienden con facilidad a presentar eritema, con sensación de tirantez, calor o ardor y cosquilleo, en donde según el grado de sensibilidad de la misma pueden manifestarse otros síntomas como prurito e hiperreactividad. Estos tipos de pieles advierten una sensibilidad acusada a ciertos tipos de ingredientes o cosméticos, como los conservantes antimicrobianos que ayudan a prevenir el crecimiento de hongos, levadura y bacterias como imidazolidinil ureal, DMDM-hidantoína o quaternium-15, los cuales son liberadores de formaldehído y tienden a ser potencialmente alérgenos y causar reacciones no deseadas en la piel. Deben evitar los ingredientes vasodilatadores como el alcohol, altas temperaturas como la calefacción o duchas muy calientes; además de los perfumes, aceites esenciales y algunos aceites naturales, ya que son las sustancias con más concentración de compuestos potencialmente alergénicos que podemos encontrar en el mundo cosméticos, como el linalool, Limenene, Alpha-Isomethyl Ionone, Coumarin.

Pieles con manchas

Existen muchos tipos de manchas y casuística. Desde las máculas, que se definen como un salto de color en la piel causado por una alteración del pigmento, riego sanguíneo o salida de sangre sin cambio textural, hasta los lentigos solares, que son hiperpigmentaciones en la piel asociada al envejecimiento y a la exposición continuada de la radiación ultravioleta. Aun así, uno de los factores de riesgo para la aparición de una mancha es el sol. Por lo que la prevención se basaría en evitar exponerse al sol directamente sin protección. La principal recomendación es el uso de cosméticos que contengan spf 50++ con protección UVA y UVB. También el uso de ciertos tipos de cosméticos que contengan antioxidantes, tanto en tratamientos como en solares, son muy importantes. Entre ellos destacan el ácido ascórbico (vitamina C) y alfa-tocoferol (vitamina E), ya que refuerzan la protección de la piel participando en la inhibición de la síntesis de la melanina.